viernes, 9 de julio de 2010

domingo, 30 de mayo de 2010

Hay Algunos que Dicen que Todos los Caminos Conducen a Roma



Humean montañas de basura a ambos lados de la carretera. Seres andrajosos suben y bajan por ellas. Un adolescente, recostado sobre una pila de cartones y trapos, lee.
Ha encontrado un libro y lo lee con dificultad, pero hechizado.
Para él ha desaparecido el basural, sus manos heladas y sucias pasan las hojas del libro.
El adolescente ha terminado de leer su libro. Se encienden estrellas sobre la basura. Es la primera vez que lee un libro desde el comienzo hasta el final. Es la primera vez que descubre que alguien que no lo conoce y a quien nunca vio, sabe exactamente lo que le pasa y lo que piensa. Aprieta el libro. Llora. O casi. Acaba de comprender que no está solo en el universo. Hay alguien que lo entiende y se lo ha contado por medio de un libro. Vuelve a la primera página, a la primera frase. Se repite a sí mismo el nombre del autor. Es un escritor de otro país, de Alemania.
A la mañana siguiente le dice a su maestra que ha leído un libro de un escritor alemán y que durante la noche le ha escrito una carta, pero que no sabe a dónde tiene que enviarla para que le llegue. La maestra le pregunta como se llama ése escritor. Y él responde que en ese momento no lo recuerda. Entonces le pregunta por el título del libro. El responde que lo tiene en la punta de la lengua pero que no le sale. Ella le pregunta cómo puede ser que le haya impresionado tanto un libro, que hasta lo ha impulsado a escribir una carta y que no retenga el título ni el nombre del autor. El adolescente se queda en silencio. No quiere revelar esos datos por vergüenza. La maestra podría conseguir el mismo libro y sería como si lo espiase a él por dentro. Ella le dice varias cosas. El sólo repara en una; embajada de Alemania.
Se ha aplastado el pelo con agua jabonosa. Trata de no pisar charcos para no manchar las alfombras que imagina detrás de la palabra embajada. Lleva mal abrochado el cuello de la camisa.
Hace dedo. Se detiene un Renault color mostaza.
El chico de la basura sonríe. Agradece. Sube al coche. Agradece. En su mano izquierda palpita una página de cuaderno doblada, sin sobre.
La humareda semeja niebla y el día es gris.
-¿Y para qué tenés que ir a la embajada de Alemania?
-Para enviarle esta carta a un escritor. Ahí me van a dar la dirección.
-¿Quién escribió esa carta?
-Yo.
-¿Y cómo se llama el escritor?
El adolescente revela por primera vez el nombre del escritor.
El hombre reprime un impulso. Mira a los ojos al adolescente. Siente el humo caliente del basural que entra por la ventanilla. Sonríe ante la asimetría de la camisa del chico. Le dice:
-Te voy a llevar hasta, la puerta de la embajada. Aprieta el acelerador y, poco a poco, el entorno empieza a urbanizarse. Sintoniza la radio en una músico alegre.
Intenta imaginar cómo recibirán a ese jovencito en la embajada. Tal vez lo traten con indiferencia -piensa-, tal vez le tomen la carta sin darle mayor importancia o quizás alguna secretaria le diga lo que él no se atrevió a decirle, que ese escritor ha muerto hace ya muchos años

Jose Sbarra

lunes, 12 de abril de 2010

viernes, 26 de marzo de 2010

...Viernes Noche....

Particulas Infinitamente Pequeñas



Un espejo enmarcado con desechos de recuerdos, el vano gesto de acariciar a un gato dormido, alguna sofisticada lámpara apoyada sobre un mármol quebrado. Un tapiz donde se encuentran milagrosamente los egipcios con los aztecas, la sumisión incondicional a la efebocracia. Lentejuelas que unen dragones sobre la roja tela de un kimono. Abanicos, claveles. La retórica de la agresión, la temida violencia del rouge, la ironía, una manera de gastar las horas como si fueron descoloridas fichas de un juego sin sentido, las alas de una mariposa azul detrás de un óvalo de vidrio. La afiebrada dedicación al mecenazgo de fieras vagabundas, cierto modo de sonreír y la mirada inconfundible del deseo.........

....La Secta del Nenúfar Blanco....

martes, 23 de marzo de 2010

sábado, 13 de marzo de 2010

...Notas...Sexus..Miller....


Debio ser un martes por la noche cuando la conoci;en el baile.Fui a trabajar por la mañana,despues de haber dormido una o dos horas como un sonambulo.El dia paso como un sueño.Despues de cenar,quede dormido en el sofa sin haberme quitado la ropa y me desperte hacia las seis de la mañana siguiente.Me sentia como nuevo,puro de corazon y obsesionado con una idea:conseguirla a toda costa.Mientras atravesaba el parque,iba preguntandome que clase de flores le enviaria con el libro que le habia prometido (Winesburg,Ohaio).Pronto iba a cumplir treinta y tres años,la edad de cristo crucificado.Tenia por delante toda una vida nueva,si era capaz de arriesgarlo todo.En realidad,no habia nada que arriesgar:estaba en el ultimo peldaño de la escala,era un fracasado en todos los sentidos de la palabra.

Asi pues,era sabado por la mañana,y para mi el sabado ha sido siempre el mejor dia de la semana.Vuelvo a sentirme vivo,cuando otros estan muriendose de cansancio;para mi la semana comienza con el dia de descanso de los judios.Desde luego,no tenia la menor idea de que aquella iba a ser la semana de mi vida.Lo unico que sabia era que el dia era propicio y memorable.Dar el paso fatal,arrojar todo a los perros,en si una emancipacion:en ningun momento se me ocurrio pensar en las consecuencias.Rendirse absoluta,incondicionalmente,a la mujes que se ama es romper todas las ataduras,salvo el deseo de no perderla,que es la mas terrible de todas.

domingo, 7 de marzo de 2010